¿Con o sin yema?

28 de marzo del 2018

La pregunta del millón, y es que desde hace 40 años ha habido advertencias sobre el consumo excesivo de huevos y su relación con hipercolesterolemia y enfermedad arterial coronaria, sobre todo en los Estados Unidos, uno de los países que más consume alimentos ricos en colesterol y también uno de los países con mayores tasas de mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Pues ciertamente, desde hace algunos años se viene desmitificando este hecho, y es que según los expertos estudiosos de este tema, el colesterol ya no debería ser considerado un nutriente por el cual preocuparse, ya que no repercute directamente en los niveles de colesterol "malo" en sangre, que es lo que sí se encuentra relacionado con el desarrollo de patología cardiovascular.

En este sentido, el mayor peligro no se encontraría en alimentos como la yema del huevo o los camarones, sabidamente altos en colesterol, pero también ricos en omega 3, sino en alimentos ricos en grasas saturadas como carnes grasas, leche entera, mantequilla y en su consumo desproporcionado.

La consecuencia de esta fobia al colesterol de larga data, es que hemos cambiado alimentos tan saludables como el huevo, por alimentos súmamente procesados, ricos en azúcares, sal y grasas saturadas, sólo porque nos lo venden con la etiqueta de "0 colesterol" o "light", en detrimento de nuestra salud y la de nuestras familias.

A la luz de los recientes descubrimientos al rededor de este tema, persiste la sombra del malvado colesterol, tan arraigada que nadie se atreve a sentar una posición concreta, y es que el colesterol que puede no ser malo para muchos, también puede ser nocivo para otros pocos, como por ejemplo personas que ya poseen alterados los niveles sanguíneos, o personas con enfermedad coronaria instaurada, por esta razón no pueden hacerse recomendaciones generales a la ligera.

¿Qué hacemos? Lo más salomónico, la dosificación, las normativas nutricionales mundiales establecen que la dosis diaria recomendada de colesterol para individuos sanos es de 300 mg diarios y 200 mg para individuos con factores de riesgo. Un huevo, o mejor dicho la yema de un huevo de gallina de tamaño medio, contiene en promedio 200 mg de colesterol,  por lo que esta recomendación se reduce a 1 yema de huevo al día.

Y es que no podemos olvidar, que el huevo, es también una fuente de proteína económica y de altísima calidad, que contiene minerales como selenio, zinc, hierro, cobre, y vitaminas como A, B6, B12, D, E K y con una versatilidad increíble para elaborar todo tipo de recetas tanto dulces como saladas.

Hay un lema popular que reza "no coma cuentos, coma huevos!" y nada más acertado, es momento de dejar de ver a este valioso alimento como el villano de la película y verlo como un aliado de nuestra nutrición. 

 

Referencias

1. U.S. Department of Agriculture and U.S. Department of Health and Human Services: dietary guidelines for americans (Pautas dietarias para estadounidenses); 2010

2. Oriondo Gates Rosa Lorenza, Bernui Leo Ivonne, Valdivieso Izquierdo Lázaro Rubén, Estrada Menacho Enriqueta. Relación entre colesterol dietario, consumo de huevo y perfil lipídico en adultos aparentemente sanos, según grupos de edad. An. Fac. med.  [Internet]. 2013  Ene [citado  2018  Mar  28] ;  74( 1 ): 27-30. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1025-55832013000100006&lng=es.

3. Codona Rafael. Lecciones sobre el huevo: Composición y valor nutritivo del huevo, Instituto de estudio del huevo, Madrid 2002. pp 155-164. Disponible en http://www.institutohuevo.com/wp-content/uploads/2017/07/Lecciones-del-huevo-completo.pdf#page=155


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